
Lo que Linoge desea es un heredero, uno de los ocho niños pequeños a los que incapacitó al principio de la miniserie, alguien que «continúe su trabajo cuando él ya no pueda hacerlo», ya que, aunque la vida de Linoge abarca milenios, no es inmortal. Cualquiera de los ocho niños, afirma, le vendrá bien.