
El apuesto alienígena Arkon desata condiciones climáticas terribles sobre Washington DC para llamar la atención de Storm. Funciona, le ruega que regrese con él a su planeta, Corsus, para salvarlo del caos meteorológico que amenaza a su gente. Después de mucho suplicar, Arkon convence a Storm. Intrigado por este líder dinámico pero un poco sospechoso, Storm se marcha pero deja una pista para que los otros X-Men lo sigan.