Kuba tiene solo 17 años cuando su padre sale de prisión y le cuesta no seguir con el mismo legado hincha de su padre. En el fondo, el fútbol también es familia.
Después de un desafortunado percance con algunos de los hombres de los Kosynierzy, Kuba cae en la trampa de la seguridad y el compañerismo del círculo íntimo de Zyga.
Michał empieza a sospechar que la lealtad de Kuba a su club puede arrastrarlo a una espiral peligrosa. Mientras, Justyna trata de resolver un asunto con una prueba de ADN.
Mientras se recupera de su lesión, Kuba lucha por separar la afición de lo personal, y Michał teme por la seguridad de su familia cuando la policía llama a la puerta.
La lealtad de Kuba a los Kosynierzy se pone en tela de juicio. Deberá demostrar a toda costa que realmente es uno de los suyos.
La tragedia lleva a Justyna a tender la mano a Blanka con la esperanza de sacar a Kuba del lío en el que anda metido antes de que sea demasiado tarde.