
El rechazo de Alya empuja a Boran más allá de sus límites, y la ira que ha reprimido durante mucho tiempo hacia Cihan se vuelve imposible de controlar. Al querer proteger a Alya, Cihan se ve obligado a tomar una decisión difícil y, con la esperanza de reunirse algún día, él y Alya acuerdan divorciarse. Esta decisión fortalece la posición de Boran. Decidido a recuperar a la familia que perdió, Boran rápidamente toma medidas y anuncia que quiere ver a su hijo de inmediato. Pero ignorando todas las advertencias de Alya y Cihan, Boran no sólo no consigue lo que quiere, sino que también se da cuenta de que tendrá que esforzarse mucho más de lo esperado para inclinar la balanza a su favor. En medio de toda esta confusión, Cihan lucha incansablemente, sin embargo, lo que sucederá en el próximo caso de divorcio mostrará una vez más a todos que el destino no se puede evitar.