
Tras la desaparición de Rosie Diaz, empleada de correos, durante lo que parecía ser un día laboral normal, el equipo inicialmente relaciona su desaparición con su cargamento, que incluía el videojuego Demon Storm, valorado en 12.000 dólares, que todos los niños deseaban. Pero al contactar con los servicios de protección infantil, descubren que a Rosie le habían retirado recientemente la custodia de sus hijos de acogida tras una denuncia anónima por abuso. Un registro en su domicilio revela un DVD con pornografía infantil, y el equipo empieza a analizar el caso desde otra perspectiva. Danny comenta la evidente cercanía entre Martin y Sam y se pregunta por qué lo mantienen en secreto.