
Cuando Skye se convierte en la principal sospechosa de un asesinato, Mickey se ve obligada a dimitir en medio de la investigación y a emprender su propia búsqueda extraoficial de la verdad. A medida que aumentan las tensiones y se ponen a prueba las lealtades familiares, Mickey lo arriesga todo para intentar limpiar el nombre de su hija.