
Dorrigo está siendo investigado por un arriesgado procedimiento quirúrgico, lo que pone aún más tensión en su matrimonio, una relación marcada desde siempre por el amor eterno de Dorrigo hacia otra mujer, Amy. En su memoria, las vivencias en el campo de prisioneros lo llevan a recordar a uno de sus hombres apodado “Conejo” que plasmó en dibujos el horror en el interior de la selva.