
En pleno San Valentín, el instituto se llena de chocolates y el ambiente en el club de orquesta se vuelve festivo. Aono se sorprende al encontrar una chocolatina en su pupitre y, además, nota que Ritsuko no le ha dado ninguna pese a repartirlas a todos. En la orquesta juvenil, la cercanía de la audición para decidir los asientos aumenta la motivación y algunos muestran progresos inesperados. Al volver a casa tras el ensayo, Aono y Haru coinciden en el mismo tren.