
Suena el timbre de casa de Ally. Ally abre la puerta y se encuentra con una sorpresa monumental: una hija. Maddie se ha quedado huérfana recientemente y quiere ir a vivir con Ally. Al parecer, el óvulo que Ally donó para un estudio sobre la infertilidad diez años atrás fue implantado por error. En un juicio espectacular, Fish y Cage defienden juntos a Kendall Williams, un cliente que confundió la cabeza de su esposa con un balón de fútbol y le propinó una patada, acabando con su vida. Tras cuestionar la profesionalidad de Fish al abordar el caso, Cage queda muy impresionado con su estrategia y le pide perdón, preservando así su amistad.