
Ally se enfrenta a un caso difícil cuando el reverendo Wyatt (Tom Berenger) demanda a su iglesia por despido improcedente, después de que lo expulsen por no creer en Dios. Tras el asesinato de su esposa, el reverendo perdió la fe y dejó de comunicarse con su hijo Malcolm (Josh Groban). Malcom es un cantante de talento que se ha visto tan afectado por la pérdida de su madre y el distanciamiento de su padre que ha perdido su capacidad para cantar. Ally, intentando sanarlo, lo anima a hablar, logrando finalmente restablecer su fe en Dios y en la belleza de la música. Entre tanto, en la oficina, el alcalde de la ciudad pone a prueba la fe de Cage en el espíritu de la Navidad cuando suspende las Navidades como respuesta a una tragedia.