Lana Washington y Joel Nutkins son dos experimentados oficiales del equipo de artificieros de la policía de Londres. Una serie de atentados en pleno verano levanta sospechas sobre un ataque premeditado contra el equipo.
Un hombre secuestrado en un taxi bomba inaugura una nueva serie de atentados con el mensaje “Confiesa o muere”. La amenaza escala hasta una universidad, donde una rehén muere en un ataque devastador que deja una palabra clave como advertencia: Coldmarsh.
Mientras la investigación avanza, el equipo descubre conexiones que apuntan a un conflicto del pasado con consecuencias muy presentes. Lana se implica cada vez más en un caso que empieza a afectarla a nivel personal, justo cuando la presión institucional sobre su trabajo aumenta. La amenaza demuestra tener raíces más profundas de lo esperado.
El caso da un giro cuando salen a la luz motivaciones que trascienden el terrorismo convencional. Viejas responsabilidades y agravios acumulados comienzan a explicar la lógica del enemigo, mientras el equipo afronta una de sus intervenciones más emocionalmente exigentes.
Con el reloj en contra, Lana se ve obligada a actuar en condiciones extremas, arrastrando el impacto de los acontecimientos recientes. La investigación se aproxima a su núcleo más incómodo, poniendo a prueba la resistencia del equipo y la capacidad de Lana para seguir al frente.
Una carrera contrarreloj lleva a la unidad a enfrentarse a una amenaza de gran escala, con consecuencias potenciales para toda la ciudad. Lana se anticipa a los movimientos del enemigo en una operación donde cada decisión puede marcar la diferencia entre el control y el caos.
El caso alcanza su punto culminante cuando todas las líneas de investigación convergen. En un enfrentamiento final cargado de tensión, Lana debe tomar decisiones que no solo cerrarán la investigación, sino que definirán su futuro personal y profesional.