
Bajo una lluvia incesante, los secretos del pasado de los personajes empiezan a emerger. Mai se siente abrumada por la carga de cuidar a Takumi y sus responsabilidades como HiME. Un enfrentamiento emocional revela que las lágrimas de una doncella no son debilidad, sino la fuente de su convicción. Este episodio marca el punto donde los sentimientos se entrelazan con el poder de los Childs, dejando claro que luchar por alguien más tiene un precio muy alto.