La historia arrancará en una época donde Corea del Norte y del Sur se reunifican. En ese contexto, el Profesor reúne a talentosos ladrones de ambos lados para concretar un robo a la recién acuñada moneda para la futura nación coreana.
Ocho ladrones, reclutados por el Profesor, irrumpen en la Casa de Moneda de Corea Unificada para ejecutar un robo sin precedentes. La Policía crea una unidad especial.
Seon Woojin busca alguna grieta en el accionar de los ladrones. Un plan de escape centrado en la recuperación de un reloj pone a Yun Misun en peligro.
El sonido de un disparo estremece la Casa de Moneda. La discordia entre los ladrones crece sin control cuando algunos piensan que se ha cruzado una línea trascendental.
En un intento de convertir un posible desastre en una oportunidad, Woojin presiona al Profesor para que permita la entrada de un equipo médico a la Casa de Moneda.
Cha Moohyuk ejecuta su propio plan sin meditarlo. Una revelación importante sale a la luz... y amenaza con arruinar la estrategia del Profesor.
Mientras el pánico se extiende afuera de la Casa de la Moneda, Woojin propone entrar con un camarógrafo para que los ladrones puedan mostrar que los rehenes están ilesos.
Woojin shifts her tactics after figuring out the real reason for the heist. Kim Sangman appeals to the thieves with a bold promise.
The hostages set their escape plan into motion while Park Chulwoo calls for backup. Cho Youngmin’s attempt to be the first to leave the mint backfires.
The police interrogate a thief. Sangman steps in to take control of the hostage negotiation. A rescue mission takes place to bring a child to safety.
The thieves offer the hostages a choice between money and freedom. After finding out about his son's love affair, Moscow reveals his past.
A medical emergency puts the thieves on edge, while the deadline to carry out their plan is cut short. Woojin lures the Professor to a nearby hospital.
The police close in on the thieves as they prepare to transport the money out of the Mint. Fierce protests force Sangman to put his foot down.