
En 1968, la democracia se negó a bajar los brazos.
En el año 1969, el gobierno de Estados Unidos acusó de conspiración a siete activistas por sus protestas en la ciudad de Chicago contra la deleznable guerra de Vietnam. Lo que iba a ser una manifestación pacífica se convirtió en un enfrentamiento con la policía y provocó uno de los juicios más mediáticos de la historia del país.











